domingo, 13 de diciembre de 2009

Tan cinco estrellas...*


De vuelta a Sevilla, saco un ratito para desgranar mi particular crónica del conciertazo de Joaquín Sabina este viernes en Córdoba:

La hora iba acercándose y aderezamos (mis) nervios con una cervecita bien fría que, no por culpa nuestra, terminó saliéndonos gratis. Aclarar que no solo era mi primer concierto de Sabina sino también mi primer gran concierto en general (siempre he ido a conciertos de fiestas y ferias o en salas pequeñitas, sin soltar un duro y por supuesto no tan multitudinario ni por asomo) por lo que es fácil entender que pareciera una niña pequeña que va por primera vez al zoo y que mis compañeros de concierto quisieran pintarme una uve de virgen en la frente…;Sabina lo merecía y casi me dolía la mandíbula de tanto sonreír…

Tras unos cuantos agobios por pillar sitio y un rato de espera, comienzan a sonar los acordes de Tiramisú de limón, primera de los 6 temas nuevos que cantó el de Úbeda (el ya mencionado Tiramisú, Viudita de Clicquot, Cristales de Bohemia, Parte meteorológico, Vinagre y rosas y Embustera). He de reconocer que no tenía ninguna gana de canciones del nuevo disco, que me ha parecido monótono, aburrido y al que no le he encontrado nada nuevo (crítica aquí: Más vinagre que rosas). Muy a pesar mío tuve que soportar Parte meteorológico, canción que me da vergüenza ajena.

Antes de empezar hicimos una porra: yo aposté que tocaba 21 canciones, el resto que 23 y números similares. Nos quedamos todos cortos: a ojo de buen cubero (llegó un momento en que de puro éxtasis dejé de contar y ni de coña soy capaz de recordar el orden de los temas) se tocaron 26 (ahora he contado y son 27).

Calle melancolía, Aves de paso, Que se llama Soledad, Siete Crisantemos, Llueve sobre mojado, Medias Negras, Peces de ciudad, El caso de la rubia platino (genialmente cantada por uno de los integrantes de la orquesta), Y nos dieron las diez (donde se ahorró la primera parte y directamente fue al pueblo con mar para no encontrar nada), Peor para el sol, Amor se llama el juego, Por el bulevar de los sueños rotos, Me lo dijeron mil veces (Mara Barros estuvo espectacular),Una canción para la Magdalena (con la que más disfruté, de ahí el título de la entrada), Noches de boda, Cerrado por derribo, 19 días y 500 noches, Princesa (al pobre Sabina ni se le escuchaba de lo que berreaba la gente, me sorprendió que se fliparan tanto…es una canción mítica y preciosa…pero eso fue una locura exagerada), Nos sobran los motivos…

Y el mejor de los finales (llevaba toda la noche piando por estas dos canciones, mis favoritas, y ya pensaba que me iba sin escucharlas): La del pirata cojo (estaba tan entregada que no me fijé en la enorme bandera con calavera y tibias que luego me dijeron que sacaron) y Pastillas para no soñar (donde eché de menos la magnífica música final). Para evitar que le pidiéramos más (cosa que hicimos en cuatro o cinco ocasiones con –esperables- y buenos resultados) al terminar con esta última empezó a sonar una grabación de la –para mi horrible- Crisis.

Contar también que nos intentó tomar el pelo más de dos y tres veces tocando acordes que luego cambiaba por los de otra canción, lo cual estuvo divertido; era gracioso ver a la gente reconociendo 19 días y 500 noches, por ejemplo, a los 4 segundos y que luego se tocará Medias Negras. Muchas otras (como Y nos dieron las diez o 19 días…) las comenzaba a cantar por el final y liaba a más de un principiante sabinero que yo me sé… :)

El escenario: bohemio y muy de gato en los tejados, con atrezzo a resaltar en Una canción para la Magdalena con una Mara Barros de meretriz y sobre una farola. Guiños a Córdoba con un “mezquitas” y un “Cristo de los faroles” en alguna que otra estrofa, así como el poema inicial.

Por cierto: odio las nuevas tecnologías (a pesar de haber grabado unas cuantas canciones en vídeo que otro día subiré): con tanta cámara a veces no se veía un carajo.

Como broche final y ya fuera del recinto nos sorprendió un rebaño de vacas en trasumancia en medio de Córdoba, a la 1.30 de la madrugada y escoltadas por protección civil; cuanto menos bizarro.



*…que hasta el hijo de un dios, una vez que la vio, se fue con ella…y nunca le cobró, la Magdalena…

Nota: es complicado plasmar tantas sensaciones seguidas y tan intensas, sobre todo teniendo en cuenta mi paupérrima memoria, aún así que por intentarlo que no quede y lo siento de haber quedado un churro.

1 comentario:

Carlos dijo...

La Mezquita atrapa el tiempo entre sus columnas, Sabina en sus canciones, y a ambos hay que verlos en directo porque 19 dias y 500 noches son pocas para poder olvidarlos :)

Has plasmado muy bien el concierto, Sabina y Córdoba así que de churro na de na! :p
De veras, ha sido una magnífica crónica, un abrazo!