Soy una vaga redomada, lo reconozco. Iba a dejar que la (¿tercera ya?) crónica barcelonesa se perdiera en la dimensión de las cosas no contadas pero, echando un vistazo a las fotos del viaje, la patata ha recibido un momentáneo agarrotamiento de emoción y he decidido darle leña al mono (llamamiento colectivo: no dudéis en dejarme todos aquellos dichos, refranes y/o expresiones que contengan a este majete animalillo ^^) Vamos allá. ¿Por donde empezar? Que rabia hacer esto después de casi un mes, mi memoria pecezuna va a sufrir ciertos calambres. Lo cierto es que fue el mejor capítulo de la saga barcelonesa y gran parte de la culpa la tienen esas dos personajillas de la foto. Todo un placer, chapeau por ellas: locas y buena gente, acertadísima combinación. Os recomiendo pasaros por su blog: Furciacas y, sobre todo, cotillear sus vídeos youtuberos. ¡Furciaquismo y olé!
Plato fuerte del finde: llega (bis) la Apoteosis Necia. Primera fila, el cuello, acostumbrado, no se resiente. Como curiosidad: si algún día me empiezo a partir la caja así, de repente, en medio de una conversación normal, no os asustéis, probablemente algo me haya recordado al espectáculo de Berto.
Surrealismo
(puede que sea cierto que me persigue)
Al salir del teatro nos quedamos esperando un rato con la intención de saludar a don Berto. De repente aparece, charlamos un ratito con él...blablabla...: un solete. Patts y Uve le regalaron un kit de flamenca para hacer la coña (que Berto se puso antes de ayer en el programa, lo dicho: un solete) y la menda una nariz de payaso. Hasta aquí todo medianamente normal.

No sé porque pero Mr Nilson rodaba por la escena y me dio por pedirle a Berto -que era el que más cerca estaba- (supongo que querría atarme los cordones o algo así) que me lo sujetase un momento. A lo tonto seguimos hablando un rato más, nos despedimos, cada uno para un lado. A los diez minutos me da por mirar en el bolso: vuelco al corazón: ¡¡¡Mr Nilson había desaparecido!!! Después de mirar por el suelo por si se nos había caído cerca del Teatro Neu, llegamos a la conclusión de que el último que lo había tenido era Berto. Echamos a correr hacía la calle por donde se había ido pero ni rastro. Atontadas por lo surrealista de la escena nos pasamos por el teatro y le contamos la situación al de la taquilla: "Perdone, Berto Romero se ha llevado por equivocación un ...un...¡algo que tiene mucho valor para nosotras...!" (cualquiera dice que era un mono de peluche...) Pasan los minutos, y de repente aparece Miquel Company, uno de los fundadores de El Cansancio. El de la taquilla le cuenta lo que ha pasado, éste se ríe y saca el móvil. Se pone a hablar en catalán y de repente me pasa el teléfono. "Berto" me dice. Miro de reojo a mis compañeras de aventura surrealista, con mirada de circunstancias (¡Berto Romero al aparato, leñe!)

(Momento: desesperación tras la pérdida de Mr Nilson)
"Muy buenas Berto..veras, soy Cris...la chica del mo..." (no me deja terminar, se descojona) Le cuento lo sucedido. Por lo visto había sido un malentendido: se había pensado que Mr Nilson era un regalo y se lo había metido en la mochila junto al kit faralaé & co. (¿otro? xD Berto, ya te regalé un mono la primera vez que te vi, avaricioso xD) Le pido que si, por favor, me puede dejar el peluche en taquilla la próxima vez que fuera, que ya enviaría alguien que lo recuperase...Y me dice, majete de él, que ¡vuelve a dárnoslo en persona, que esperemos en la puerta del teatro, que está en casa y tarda 15 minutos en llegar! Desde luego el tío es de lo que no hay...¡que buena gente! Durante la espera nos dedicamos a comentar "en una nube" lo absurdo y bizarro de la situación. Pensarlo un momento: un humorista al que admiras se lleva secuestrado a tu mono de peluche, ese al que le haces vídeos y fotos, se lo lleva a casa, consigues hablar con él por teléfono y se ofrece a devolvértelo en mano...No es algo que suceda todos los días, ni mucho menos...
De repente llega, todo campechano, con una sonrisa de oreja a oreja y el mono bajo el brazo. "Estoy viviendo una experiencia surrealista" le dice al taquillero. Nos reímos, le damos las gracias, dos besos...En fin, no creo que a ninguno de los cuatro (o cinco, seamos considerados con Mr Nilson) se nos olvidé. Me he alargado demasiado pero no me despido sin decir que: Pati, Andrés, Laura, Popi, etc. también se dejaron caer por mi finde barcelonés. ¡Gràcies! Lo dicho: hasta próximas ediciones.